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Persea americana es un frutal ancestral que recientemente se está popularizando debido a sus grandes aportes nutricionales que benefician a la salud humana, además de ser un alimento delicioso. México es el líder productor de este elixir natural y en la UACh se tienen proyectos de investigación de este valioso recurso.

Por su uso culinario muchos lo consideran verdura, el aguacate es una fruta, y más específicamente, una baya. Esta clasificación se debe a su estructura botánica: proviene de un gineceo unicarpelar y contiene una sola semilla recubierta por la testa (Barrientos-Priego et al., 1996).

El árbol de aguacate pertenece a la familia Lauraceae, una de las más antiguas entre las plantas con flores. Según Bost et al. (2013), sus ancestros surgieron hace más de 65 millones de años, a finales del Cretácico. Su fruto evolucionó en gran tamaño y contenido energético para atraer a megafauna extinta como mastodontes y perezosos gigantes (lo que lo convierte en un verdadero fruto diseñado para gigantes), que se lo tragaban entero y dispersaban sus semillas.

Pero el aguacate no solo es interesante por su origen, también lo es por su sabor y especialmente, su alto valor nutricional. Según Téliz & Marroquín (2019), es un “fruto denso en nutrientes”, ya que proporciona una gran cantidad de elementos esenciales con relativamente pocas calorías. Su perfil graso está dominado por ácido oleico, un tipo de grasa monoinsaturada que representa hasta el 60 % de sus lípidos totales, con efectos positivos sobre la salud cardiovascular (Ford et al., 2023). Además, contiene entre 3.8 y 6.8 g de fibra por cada 100 g, lo cual beneficia la digestión, el metabolismo y la salud intestinal.

En cuanto a minerales, destaca su contenido de potasio, de aproximadamente 507 mg/100 g, lo que supera al plátano. Este mineral ayuda a regular la presión arterial, los impulsos nerviosos y el funcionamiento muscular. También es fuente de vitaminas esenciales como la E, C, K, B6 y folato. A esto se suman compuestos bioactivos únicos como las persenonas y las avocatinas, con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y potencial terapéutico en enfermedades como la leucemia (Ford et al., 2023). Asimismo, aporta carotenoides como la luteína y la zeaxantina, beneficiosos para la vista y el cerebro.

Su versatilidad en la cocina es enorme: se consume en fresco, en guacamole, sopas, guisados, postres y bebidas. También tiene aplicaciones en la industria cosmética en productos como cremas, shampoos, aceites y jabones, gracias a su alta estabilidad y contenido de vitamina E (Téliz & Marroquín, 2019).

Actualmente, el aguacate se cultiva en más de 70 países, siendo América el principal continente productor, con el 75 % del total. En 2022, México lideró la producción mundial con el 28.2 %, seguido por Colombia, Perú, República Dominicana y Kenia (FIRA, 2024). México es el mayor productor, además de ser un centro de origen de esta especie, especialmente de la variedad mexicana (Persea americana var. drymifolia), domesticada hace más de 13,000 años (Bost et al., 2013; Yahia, 2023).

El aguacate es también el segundo cultivo agrícola más importante en México por su valor económico, solo después del maíz. En 2023 representó el 6.5 % del valor total de la producción agrícola nacional, con más de 60 mil millones de pesos (FIRA, 2024).

En la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), el Posgrado en Horticultura desarrolla investigaciones clave en temas como fisiología del cultivo, propagación, nutrición, mejoramiento genético, manejo postcosecha y cultivo in vitro de diversas especies y una de ellas es el aguacate, pues este fruto es mucho más que una moda alimentaria: es una fruta con historia, ciencia y futuro, profundamente enraizada en la identidad agrícola y cultural de México. De modo que a todos los jóvenes interesados en la investigación de especies tan importantes como el aguacate, se les hace la cordial invitación a ser parte del posgrado en Horticultura del Departamento de Fitotecnia de la UACh.

Por: Eliud Rodríguez Olivera

Bibliografía:

  • Barrientos-Priego, A. F., García-Villanueva, E., & Avitia-García, E. (1996). Anatomía del fruto de aguacate, ¿Drupa o baya? Revista Chapingo Serie Horticultura, 2(2), 189–198.
  • Bost, J. B., Smith, N. J. H., & Crane, J. H. (2013). History, distribution and uses. En B. Schaffer, B. N. Wolstenholme, & A. W. Whiley (Eds.), The avocado: Botany, production and uses (2ª ed., pp. 10–30). CABI.
  • Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA). (2024). Panorama agroalimentario: Aguacate 2024. https://www.fira.gob.mx/InfEspDtoXML/abrirArchivo.jsp?abreArc=123406
  • Fonseca, P., Alves, M., Dellinghausen, C., & Barboza, C. (2016). Avocado: Characteristics, health benefits and uses. Ciência Rural, 46(4), 747–754. https://doi.org/10.1590/0103-8478cr20141516
  • Ford, N. A., Spagnuolo, P., Kraft, J., & Bauer, E. (2023). Nutritional composition of Hass avocado pulp. Foods, 12(13), 2516. https://doi.org/10.3390/foods12132516
  • Smith, C. E. (1969). Additional notes on pre-conquest avocados in Mexico. Economic Botany, 23(2), 135–140.
  • Téliz, D., & Marroquín, F. J. (2019). Importancia histórica y socioeconómica del aguacate. En D. Téliz & A. Mora (Coords.), El aguacate y su manejo integrado (2ª reimp., pp. 1–28). Colegio de Postgraduados.
  • Yahia, E. M. (2023). Advances in postharvest physiology, technology and handling of fresh avocado. En Sustainable Production and Postharvest Handling of Avocado (pp. 205–256). https://doi.org/10.19103/as.2023.0144.05